La bellota y la calabaza

Fábula de Jean De La Fontaine Colección Las FábulasTemas ReligiónÉpoca Siglo XVII

Dios hace bien lo que hace. Sin buscar la prueba
en todo este Universo y andándolo recorriendo,
en las calabazas la encuentro.
Un lugareño, considerando
cuán grande es este fruto y su tallo delgado:
¿En qué pensaba, decía, el Autor de todo aquello?
¡Mal colocada está esa calabaza!
¡Pardiez! Yo la habría colgado
de una de las encinas que ahí veo.
Habría sido justo lo acertado;
tal fruto, tal árbol, para hacerlo bien.
Es una lástima, Garo, que no hayas entrado
en el consejo de aquel a quien predica tu Cura:
todo habría estado mejor; pues ¿por qué, por ejemplo,
la bellota, que no es grande como mi dedo meñique,
no cuelga en aquel sitio?
Dios se equivocó: cuanto más contemplo
esos frutos así colocados, más le parece a Garo
que se ha cometido un quid pro quo.
Esta reflexión, embarazando a nuestro hombre:
No se duerme, dice, cuando se tiene tanto ingenio.
Bajo una encina va en seguida a echarse el sueño.
Cae una bellota: la nariz del dormido lo padece.
Se despierta; y llevando la mano al rostro,
encuentra aún la bellota prendida al pelo de la barbilla.
Su nariz magullada le obliga a cambiar de lenguaje;
Oh, oh, dice, ¡sangro! ¿Y qué sería, pues,
si hubiera caído del árbol una masa más pesada,
y la bellota hubiera sido calabaza?
Dios no lo quiso: sin duda tuvo razón;
ahora veo bien la causa.
Alabando a Dios por todas las cosas,
Garo vuelve a su casa.

Jean de La Fontaine

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/fabula-la-bellota-y-la-calabaza-jean-de-la-fontaine/