Escuchad: es el ruido de la alegre parva
que, en el polvo dorado de una luz de oro,
tan viva en el trabajo como presta en la danza,
golpea cantando los trigos del rico mesidor.
¡Qué gala! por decorado, el rastrojo que se deshilacha;
los olmos, los tilos, el jardín, el frutal
cuya verdura dispersa enguirnalda el granero,
flota sobre los arroyos y alfombra el sendero.
Por música el soplo errante de las mañanas;
la canción del cilindro que desgrana las espigas;
los pájaros y esos ruidos de abejas traviesas
que hacen los niños alegres en las hacinas tendidos.
Arriba, sobre el haz que su punta desgreña,
la horca levanta y tiende el ondulante manojillo.
Abajo, la paja rueda y resbala por gavillas
y vuela con la cascarilla en ligero torbellino.
Sobre la era, los muchachos cuyo torso se arquea,
y las muchachas, sus hermanas risueñas, desliando
la cebada rubia y la avena de finos racimos de ámbar,
forman un grupo a la vez pintoresco y riente.
En este concierto de franca y rústica alegría,
la campesina da una nota de amor.
Entre estas rudas frentes curtidas, su lindeza
evocaba la frescura matinal del día.
De la trilladora las incesantes sacudidas
estremecen los macizos maderos del edificio.
El grano dorado brota en soberbias cascadas.
Todos están orgullosos de los sobrantes inauditos del trigo.
Ya todos los graneros están llenos. Las gentes de pena
vacilan bajo el peso de los sacos. En medio
de los suyos, el padre, feliz, a medida más llena,
mide y guarda aparte el diezmo del buen Dios.
Va, viene. Sopesando la preciosa carga
y volviendo hacia el cielo su altivo rostro moreno,
el campesino bendice a Aquel cuya mano larga
da al piadoso sembrador treinta setieres por uno.
Charles-Nérée Beauchemin
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-rayos-de-octubre-iii-charles-neree-beauchemin/
