(Imitada de Thomas Moore)
El sol de la mañana comenzaba su carrera,
vi junto a la orilla una barca ligera
balancearse muellemente sobre las olas plateadas.
Volví cuando la noche descendía sobre la ribera:
la barquilla estaba allí, pero la onda fugitiva
ya no bañaba sus flancos detenidos en la arena.
¡Y he aquí nuestra suerte! En la mañana de la vida,
perseguida nuestra alma por sueños de esperanza,
se balancea un momento sobre las olas de la dicha;
pero, tan pronto como la tarde extiende su velo sombrío,
la onda que nos llevaba se retira, y en la sombra
pronto quedamos solos, presa del dolor.
En el declinar de nuestros días se dice que nuestra cabeza
de hallar reposo bajo un cielo sin tempestad;
¡pero qué importa a mis deseos la calma de la noche!
Devolvedme la mañana, la frescura y los encantos;
pues prefiero aún sus nieblas y sus lágrimas
a las más dulces luces del sol que huye.
¡Oh! ¿quién no ha deseado ver de pronto renacer
aquel instante cuyo encanto despertó en su ser
tanto sentidos desconocidos como nuevos transportes!
¡Cuando su alma, semejante a la corteza perfumada,
que dispersa al arder su vapor aromático,
en los fuegos del amor exhaló sus tesoros!
Gérard de Nerval
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-melodia-irlandesa-gerard-de-nerval/
