En las ramas claras de los tilos
se muere una doliente cacería.
Mas canciones espirituales
revolotean entre los groselleros.
Que nuestra sangre ría en nuestras venas,
he aquí que se enredan las viñas.
El cielo es bello como un ángel.
El azur y la onda comulgan.
Salgo. Si un rayo me hiere
sucumbiré sobre el musgo.
Que se tenga paciencia y se aburra
Es demasiado simple. ¡Fuera mis penas!
quiero que el verano dramático
me ate a su carro de fortunas
Que por ti mucho, oh Naturaleza,
– ¡ah menos solo y menos nulo! – yo muera.
En lugar de que los Pastores, es gracioso,
mueran poco más o menos por el mundo.
Quiero bien que las estaciones me gasten.
A ti, Naturaleza, me rindo;
y mi hambre y toda mi sed.
Y, si te place, nutre, abreva.
Nada de nada me ilusiona;
es reírse de los padres, que del sol,
pero yo no quiero reírme de nada;
y libre sea esta desdicha.
Arthur Rimbaud
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-estandartes-de-mayo-arthur-rimbaud/
