No es la margarita,
ni la flor del margaritón,
ni el lirio, ni el clavel,
ni la violeta, la flor en que mi corazón he puesto.
Entre las flores amo la rosa,
pues lleva el nombre
de aquella que mi alma ha cerrado
a toda otra afección.
La rosa entre las florecillas
gana el honor y el precio:
perfecta entre las perfectas
es la Rosa que me ha prendido.
La otra rosa se ve nacer
como hija de la primavera,
mas una primavera toma su ser
de esta Rosa en todo tiempo.
La mía, donde quiera que se pose,
cien mil flores hace alzar,
y aunque fuera sobre el hielo,
hace un estío del invierno.
Esta Rosa tan amada
como la otra no será,
que estimada por la mañana
al atardecer se desestima.
Pues la otra rosa, marchita,
podrá perder su vigor:
siempre la mía, abierta,
florecerá dentro de mi corazón.
Amor de dulce rocío
a esta Rosa regará
cuando a mi compañera desposada
de ella haga su señora.
Jean-Antoine de Baïf
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-de-la-rosa-jean-antoine-de-baif/
