Era en el mes de junio. Todo parecía de fiesta.
La multitud circulaba ruidosa y despreocupada.
No sé muy bien por qué yo también era feliz;
Aquel ruido, como una embriaguez, había turbado mi cabeza.
El sol excitaba las potencias del cuerpo,
Entraba por entero hasta el fondo de mi ser,
Y yo sentía en mí bullir aquellos transportes
Que el primer sol hizo nacer en el corazón de Adán.
Una mujer pasaba; ella me miró.
No sé qué fuego su ojo me lanzó,
De qué arrebato mi alma fue presa,
Pero me vino de pronto como una frenesí
De arrojarme sobre ella, un deseo furioso
¡De estrecharla en mis brazos y besar su boca!
Una nube de sangre, roja, cubrió mis ojos,
Y creí estrecharla en un beso salvaje.
La apretaba, la doblaba, derribándola.
Luego, levantándola de pronto con un esfuerzo poderoso,
Arrojaba del pie la tierra, y por el espacio
Chorreando de sol, de un salto, me la llevaba.
Íbamos por el cielo, cuerpo a cuerpo, cara a cara.
Y yo, siempre, hacia el astro en llamas subía,
Apretándola sobre mi pecho con un abrazo tan fuerte
Que en mis brazos crispados vi que ella estaba muerta…
Guy de Maupassant
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-un-rayo-de-sol-guy-de-maupassant/
