Sobre París un día
Combatían dos grandes aviones
Uno era rojo y el otro negro
Mientras en el cenit flameaba
El eterno avión solar
Uno era toda mi juventud
Y el otro era el porvenir
Se combatían con rabia
Así hizo contra Lucifer
El Arcángel de alas radiantes
Así el cálculo al problema
Así la noche contra el día
Así ataca lo que amo
Mi amor así el huracán
Desarraiga el árbol que grita
Pero mira qué dulzura por doquier
París como una muchacha
Se despierta lánguidamente
Sacude su larga cabellera
Y canta su bella canción
¿Dónde pues ha caído mi juventud?
Ves que flamea el porvenir
Sabe que hablo hoy
Para anunciar al mundo entero
Que por fin ha nacido el arte de predecir
Ciertos hombres son colinas
Que se elevan de entre los hombres
Y ven a lo lejos todo el porvenir
Mejor que si fuera el presente
Más nítido que si fuera pasado
Ornamento de los tiempos y de las rutas
Pasa y dura sin detenerte
Dejemos silbar a las serpientes
En vano contra el viento del sur
Los Psilos y la onda han perecido
Orden de los tiempos si las máquinas
Se pusieran por fin a pensar
En las playas de pedrerías
Olas de oro se romperían
La espuma sería madre aún
Más bajo que el hombre van las águilas
Es él quien hace la alegría de los mares
Como disipa en los aires
La sombra y los splines vertiginosos
Por donde el espíritu se une al sueño
He aquí el tiempo de la magia
Vuelve, preparaos
A miles de millones de prodigios
Que no han hecho nacer ninguna fábula
Nadie habiéndolos imaginado
Profundidades de la conciencia
Se os explorará mañana
Y quién sabe qué seres vivos
Serán sacados de esos abismos
Con universos enteros
He aquí elevarse profetas
Como a lo lejos colinas azules
Sabrán cosas precisas
Como creen saber los sabios
Y nos transportarán por doquier
La gran fuerza es el deseo
Y ven que te bese en la frente
Oh ligera como una llama
De la que tienes todo el sufrimiento
Todo el ardor y todo el brillo
La edad llega se estudiará
Todo lo que es sufrir
No será de valor
Ni siquiera de renunciamiento
Ni todo lo que podemos hacer
Se buscará en el hombre mismo
Mucho más de lo que se ha buscado
Se escrutará su voluntad
Y qué fuerza nacerá de ella
Sin máquina y sin instrumento
Los benéficos manes erran
Penetrándose entre nosotros
Desde los tiempos que nos alcanzan
Nada termina allí nada comienza
Mira el anillo en tu dedo
Tiempo de desiertos de encrucijadas
Tiempo de plazas y de colinas
Vengo aquí a dar vueltas
Donde desempeña su papel un talismán
Muerto y más sutil que la vida
Me he desprendido por fin
De todas las cosas naturales
Puedo morir pero no pecar
Y lo que nunca se ha tocado
Lo he tocado lo he palpado
Y he escrutado todo lo que ninguno
Puede en nada imaginar
Y he sopesado muchas veces
Incluso la vida imponderable
Puedo morir sonriendo
Muy a menudo he planeado tan alto
Tan alto que adiós todas las cosas
Las extrañezas los fantasmas
Y ya no quiero admirar
A ese muchacho que mina el espanto
Juventud adiós jazmín del tiempo
He respirado tu fresco perfume
En Roma sobre carros floridos
Cargados de máscaras de guirnaldas
Y de cascabeles del carnaval
Adiós juventud blanco Navidad
Cuando la vida no era más que una estrella
Cuyo reflejo contemplaba
En el mar Mediterráneo
Más nacarado que los meteoros
Afelpado como un nido de arcángeles
O la guirnalda de las nubes
Y más lustroso que los halos
Emanaciones y esplendores
Única dulzura armonías
Me detengo para mirar
Sobre el césped incandescente
Una serpiente yerra soy yo mismo
Que soy la flauta de la que toco
Y el látigo que castiga a los otros
Llega un tiempo para el sufrimiento
Llega un tiempo para la bondad
Juventud adiós he aquí el tiempo
En que se conocerá el porvenir
Sin morir de su conocimiento
Es el tiempo de la gracia ardiente
La voluntad sola actuará
Siete años de increíbles pruebas
El hombre se divinizará
Más puro más vivo y más sabio
Descubrirá otros mundos
El espíritu languidece como las flores
De las que nacen los frutos sabrosos
Que miraremos madurar
En la colina soleada
Digo lo que es en verdad la vida
Solo yo podía cantar así
Mis cantos caen como semillas
Callaos todos vosotros que cantáis
No mezcléis la cizaña con el trigo
Un navío vino al puerto
Un gran navío engalanado
Pero no encontramos a nadie
Solo a una mujer bella y bermeja
Yacía allí asesinada
Otra vez mendigaba
No me dieron más que una llama
De la que fui quemado hasta los labios
Y no pude decir gracias
Antorcha que nada puede apagar
Dónde estás tú amigo mío
Que volvías tan bien a ti mismo
Que solo un abismo ha quedado
Donde me he arrojado yo mismo
Hasta las profundidades incoloras
Y oigo volver mis pasos
A lo largo de los senderos que nadie
Ha recorrido oigo mis pasos
A toda hora pasan allá lejos
Lentos o apresurados van o vienen
Inviernos tú que te haces la barba
Nieva y soy infeliz
He atravesado el cielo espléndido
Donde la vida es una música
El suelo es demasiado blanco para mis ojos
Acostumbraos como yo
A estos prodigios que anuncio
A la bondad que va a reinar
Al sufrimiento que soporto
Y conoceréis el porvenir
Es de sufrimiento y de bondad
Que estará hecha la belleza
Más perfecta que era aquella
Que venía de las proporciones
Nieva y ardo y tiemblo
Ahora estoy en mi mesa
Escribo lo que he sentido
Y lo que he cantado allá arriba
Un árbol esbelto que balancea
El viento cuyos cabellos vuelan
Un sombrero de copa está sobre
Una mesa cargada de frutas
Los guantes están muertos junto a una manzana
Una dama se tuerce el cuello
Junto a un señor que se traga
El baile gira en el fondo del tiempo
He matado al bello director de orquesta
Y pelo para mis amigos
La naranja cuyo sabor es
Un maravilloso fuego artificial
Todos han muerto el maestresala
Les vierte un champán irreal
Que hace espuma como un caracol
O como un cerebro de poeta
Mientras cantaba una rosa
El esclavo sostiene una espada desnuda
Semejante a las fuentes y a los ríos
Y cada vez que se baja
Un universo es destripado
Del que salen mundos nuevos
El chófer se mantiene al volante
Y cada vez que sobre la ruta
Toca la bocina al pasar la curva
Aparece a perder de vista
Un universo aún virgen
Y el tercer número es la dama
Ella sube en el ascensor
Ella sube sube siempre
Y la luz se despliega
Y esas claridades la transfiguran
Pero son pequeños secretos
Los hay otros más profundos
Que se desvelarán pronto
Y harán de vosotros cien pedazos
Del pensamiento siempre único
Pero llora llora y relloremos
Y sea que la luna esté llena
O sea que no tenga más que un creciente
¡Ah! llora llora y relloremos
Hemos reído tanto al sol
Brazos de oro sostienen la vida
Penetrad el secreto dorado
Todo no es más que una llama rápida
Que florece la rosa adorable
Y de donde sube un perfume exquisito
Guillaume Apollinaire
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-ondas-las-colinas-guillaume-apollinaire/
