Dime, ¿tu corazón a veces se escapa, Ágata,
lejos del negro océano de la inmunda ciudad,
hacia otro océano donde el esplendor estalla,
azul, claro, profundo, como la virginidad?
Dime, ¿tu corazón a veces se escapa, Ágata?
¡El mar, el vasto mar, consuela nuestros afanes!
¿Qué demonio dotó al mar, ronca cantante
que acompaña el inmenso órgano de los vientos rugientes,
de esa función sublime de nodriza?
¡El mar, el vasto mar, consuela nuestros afanes!
¡Llévame, vagón! ¡arráncame, fragata!
¡Lejos! ¡lejos! ¡aquí el barro está hecho de nuestros llantos!
– ¿Es verdad que a veces el triste corazón de Ágata
dice: Lejos de los remordimientos, de los crímenes, de los dolores,
llévame, vagón, arráncame, fragata?
¡Qué lejos estáis, paraíso perfumado,
donde bajo un claro azul todo es amor y alegría,
donde todo lo que se ama es digno de ser amado,
donde en la voluptuosidad pura el corazón se ahoga!
¡Qué lejos estáis, paraíso perfumado!
Mas el verde paraíso de los amores infantiles,
las carreras, las canciones, los besos, los ramilletes,
los violines vibrando detrás de las colinas,
con los jarros de vino, por la tarde, en los bosquecillos,
– Mas el verde paraíso de los amores infantiles,
el inocente paraíso, lleno de placeres furtivos,
¿está ya más lejos que la India y que la China?
¿Se le puede llamar con gritos lastimeros,
y animarle aún con una voz argentina,
el inocente paraíso lleno de placeres furtivos?
Charles Baudelaire
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-moesta-et-errabunda-charles-baudelaire/
