La costumbre

Poema de Auguste Angellier Colección El camino de las estacionesÉpoca Siglo XX

A Léon Chailley.

La tranquila Costumbre de manos silenciosas
venda, día tras día, nuestras mayores heridas;
pone sobre nuestros corazones sus seguras vendas
y les vierte sin fin sus aceites olvidadizos;

Las más nobles penas, que querrían defenderse,
deseosas de durar por el amor que contienen,
sienten la necesidad querida y de la que hablan
de volverse, a su pesar, menos esquivas y más tiernas;

Y, cada día, las manos adormecedoras y dulces,
las insensibles manos de la lenta Costumbre,
estrechan un poco más la extraña quietud
donde el mal adormecido se somete y se embota;

Y con el mismo tacto con que adormece la pena,
con el mismo roce delicado que repasa
siempre, deslustra, apaga, borra,
como un reflejo, en un espejo, bajo un aliento,

los gestos, la sonrisa y el rostro mismo
cuya presencia era divina y mortífera;
palidecen cubiertos de un fino polvo;
la fuente de los pesares se vuelve velada y pálida.

A cada hora apaciguando el sufrimiento debilitado,
quitando de su brillo a las voluptuosidades perdidas,
ella acerca así con sus manos asiduas,
el pasado al presente, y los reconcilia;

El dolor se aminora por menores delicias;
la herida suavizada y calma se cierra;
y las altas desesperaciones, que se querían sin término,
se sienten lentamente cambiadas en cicatrices;

Y aquel que aprecia su sombría inquietud.
Que vertería lágrimas sobre su dolor disuelto,
más que todos los tormentos y los gritos os teme,
silenciosas manos de la lenta Costumbre.

Auguste Angellier

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-la-costumbre-auguste-angellier/