Francia, antaño se te solía* llamar,
en todos los países, el tesoro de nobleza,
pues cada cual podía en ti encontrar
bondad, honor, lealtad, gentileza,
saber, sentido, cortesía, proeza.
Todos los extranjeros amaban seguirte.
Y ahora mira, de lo que me displazco,
que te conviene sostener muchos graves males,
muy cristiano, franco reino de Francia.
¿Sabes de dónde viene tu mal, a decir verdad?
¿No conoces por qué estás en tristeza?
Contarlo quiero, para contigo cumplir,
escúchame y harás sabiduría.
Tu gran orgullo, glotonería, pereza,
codicia, sin guardar justicia,
y lujuria, de la que has tenido abundancia,
han procurado ante Dios castigarte,
muy cristiano, franco reino de Francia.
No quieras, sin embargo, desesperar,
pues Dios está lleno de misericordia, con largueza.
Ve hacia él a pedir su gracia,
pues ya te ha hecho, tiempo ha, promesa
(con tal de que hagas tu abogada a la Humildad)
de que muy gozoso será de curarte;
enteramente pon en él tu confianza,
por ti y por todos, quiso en cruz morir,
muy cristiano, franco reino de Francia…
Y yo, Carlos, duque de Orleans, rimar
quise estos versos en el tiempo de mi juventud;
ante todos los quiero bien confesar,
pues prisionero los hice, lo confieso;
rogando a Dios, que antes de que tenga vejez,
el tiempo de paz por doquier pueda advenir,
como de corazón tengo el deseo,
y que vea todos tus males pronto acabar,
muy cristiano, franco reino de Francia.
(*) tenía la costumbre
Charles D’Orléans
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-francia-antano-se-te-solia-llamar-charles-d-orleans/
