Cuando te amaba, por ti habría dado mi vida,
mas tú, por amarte, tú me quitaste las ganas.
En tus trampas de un día ya no me atraparán;
tus risas ahora y tus lloros son superfluos.
Así, cuando al niño la vieja sala oscura
le da miedo, va desnudo a descolgar alguna armadura;
se encierra, vuelve todo palpitante de espanto
en su cuarto bien caliente y en su cama bien fría.
Y luego, cuando por la mañana llega a aparecer el día,
encuentra su fantasma en los pliegues de su ventana,
ve su arma inútil, se ríe y, triunfante,
exclama: «¡Oh! ¡qué miedo tengo! ¡oh! ¡qué niño soy!»
Alfred De Musset
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-fragmento-alfred-de-musset/
