Escuchad la canción muy dulce
que no llora sino por agradaros,
es discreta, es ligera:
¡un estremecimiento de agua sobre el musgo!
La voz os fue conocida (¿y querida?)
pero ahora está velada
como una viuda desolada,
aunque como ella todavía altiva,
y en los largos pliegues de su velo,
que palpita con las brisas de otoño,
oculta y muestra al corazón que se asombra
la verdad como una estrella.
Dice, la voz reconocida,
que la bondad es nuestra vida,
que del odio y de la envidia
nada queda, llegada la muerte.
Habla también de la gloria
de ser simple sin esperar más,
y de bodas de oro y de la tierna
dicha de una paz sin victoria.
Acoged la voz que persiste
en su ingenuo epitalamio.
¡Vamos, nada es mejor para el alma
que hacer un alma menos triste!
Está afligida y de paso,
el alma que sufre sin cólera,
¡y qué clara es su moral!…
Escuchad la canción muy sabia.
Paul Verlaine
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-escuchad-la-cancion-muy-dulce-paul-verlaine/
