Ella tenía hermosos cabellos, rubios
como una cosecha de agosto, tan largos
que le caían hasta los talones.
Ella tenía una voz extraña,
musical, de hada o de ángel,
ojos verdes bajo su negro flequillo.
*
Él no temía rival,
cuando atravesaba montes o valles,
llevándola sobre su caballo.
Pues, para todos los de la comarca,
ella se había mostrado altiva,
hasta el día en que él la encontró.
*
El amor la hirió tan fuerte en el corazón,
que por una sonrisa burlona,
le sobrevino un mal de languidez.
Y en sus últimas caricias:
«Haz un arco con mis trenzas,
para hechizar a tus otras amantes.»
Luego, en un largo beso nervioso,
ella murió. Siguiendo sus deseos,
él hizo el arco con sus cabellos.
*
Como un ciego que murmura,
sobre un violín de Cremona
tocaba, pidiendo limosna.
Todos tenían embriagadores escalofríos
al escucharlo. Pues en esos sonidos
vivían la muerta y sus canciones.
*
El rey, encantado, hizo su fortuna.
Él supo gustar a la reina morena
y raptarla a la luz de la luna.
Pero, cada vez que lo tocaba
para gustar a la reina, el arco
tristemente se lo reprochaba.
*
Al son del fúnebre lenguaje,
murieron a mitad del viaje.
Y la muerta recobró su prenda.
Recobró sus cabellos, rubios
como una cosecha de agosto, tan largos
que le caían hasta los talones.
Charles Cros
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-el-arco-charles-cros/
