Canto real de la más bella que jamás hubo en el mundo

Poema de Catherine D'Amboise Época Siglo XVI

Ángeles, Tronos y Dominaciones,
Principados, Arcángeles, Querubines,
inclinaos a las bajas regiones
con Virtudes, Potestades, Serafines,
volad de los altos cielos cristalinos
para decorar la triunfante entrada
y el muy digno nacimiento adorado,
el santo concepto por misterios muy altos
de aquella Virgen, en quien toda gracia abunda,
decretada por dichos imperiales:
la más bella que jamás hubo en el mundo.

Haced sermones y predicaciones,
Carmelitas devotos, Franciscanos, Agustinos;
del santo concepto llevad relaciones,
Caldeos, Hebreos y Latinos;
Romanos, cantad sobre los montes palatinos
que Joaquín a Santa Ana ha encontrado,
y que por ellos nos es administrada
esta Virgen sin amores conyugales
que Dios creó de placer fecundo,
sin sentir en absoluto vicios originales:
la más bella que jamás hubo en el mundo.

Sus honestas y bellas recepciones
de alma y cuerpo en los bellos lugares interiores
han trascendido todas las concepciones
personales, por misterios divinos.
Pues para nutrir a Jesús de sus dulces pechos
Dios la ha mostrado siempre sin mancha,
declarándola por derecho y ley suprema:
toda bella para el todo hermoso de los hermosos,
toda clara, límpida, púdica y pura,
toda pura por encima de todos los vasos:
la más bella que jamás hubo en el mundo.

Musas, venid en jubilaciones
y transmigrad vuestros arroyuelos cristalinos;
ven, Aurora, con lucideces,
precediendo los bellos días matutinos;
ven, Orfeo, tañe arpa y clarín,
ven, Anfión, de la bella comarca,
ven, Música, gratamente ataviada,
ven, Reina Ester, adornada de joyas,
venid, Judith, Raquel y Florimunda,
acompañad con honores especiales
a la más bella que jamás hubo en el mundo.

Dulcísimos céfiros, con sibilancias,
sembrad por doquier rosas y romeros;
Ninfas, dejad vuestras inundaciones,
lugares estigios y caribdis marinos;
sonad los cuernos, violas, tamboriles;
que mi señora, la Virgen honrada,
sea por todos en todos los lugares decorada.
Ven, Apolo, toca las chirimías,
suena, Pan, tan alto que todo resuene,
alabad todos en términos generales
a la más bella que jamás hubo en el mundo.

Espíritus devotos, fieles y leales,
en el paraíso, bellos mansiones y castillos,
a placer de Dios, la Virgen por nosotros funde
donde la veréis en sus palacios reales:
la más bella que jamás hubo en el mundo.

Catherine d’Amboise

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-chant-royal-de-la-plus-belle-qui-jamais-fut-au-monde-catherine-d-amboise/