Conviene parecerse a los dioses. Tu Dios, flamen,
devora a sus hijos; tu Dios, mago, extermina;
áugure, tu Dios miente; ulema, tu Dios pone
la tierra bajo el sable impuro de Mahoma;
Tu Dios, Roma, es el cordero, pero mama de la loba;
oh negro dominico que sueñas, tu Dios halla
agradable el hedor infame de las hogueras;
templos atroces, que tienen por sacerdotes a carniceros,
son la morada de tu Dios, coribante;
bramán, tu Dios sombrío ama la noche que cae;
rabino, tu Dios maldice la raza de Jafet
y clava en el fondo del cielo el sol estupefacto;
Sabaoth es cruel, Júpiter es inmundo,
y ni un solo Dios sabe cómo está hecho el mundo;
los pueblos tienen la elección, para doblar la rodilla,
entre el monstruo Asgar y el monstruo Vishnu;
este Dios bra ma, aquel ruge, este otro brama;
por eso el ideal del hombre es ser ciego,
tenebroso, vil, feroz, ignorante, odioso,
a fin de estar lo más cerca posible de los dioses.
El 4 de agosto de 1874.
Victor Hugo
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-a-los-sacerdotes-victor-hugo/
