Por la obra se conoce al artesano.
Unos panales de miel sin dueño se encontraron:
las avispas los reclamaron;
oponiéndose las abejas,
ante cierta avispa se llevó la causa.
Era difícil decidir el asunto.
Los testigos declaraban que alrededor de esos panales
unos animales alados, zumbadores, algo largos,
de color muy tostado, y semejantes a las abejas,
durante mucho tiempo habían aparecido. ¡Pero qué! En las avispas
esas señales eran iguales.
La avispa, sin saber qué decir a esas razones,
hizo nueva investigación, y para mayor claridad
escuchó a un hormiguero.
El punto no pudo aclararse.
«Por favor, ¿a qué viene todo esto?
dijo una abeja muy prudente,
desde hace ya seis meses que la causa está pendiente,
henos aquí como el primer día.
Mientras tanto la miel se echa a perder.
Es tiempo ya de que el juez se apresure:
¿no ha lamido bastante al Oso?
Sin tantas contradicciones, y de interlocutorias,
y de fárrago, y de escrituras,
trabajemos, las avispas y nosotras:
se verá quién sabe hacer, con un jugo tan dulce,
celdas tan bien construidas.»
La negativa de las avispas dejó ver
que ese arte superaba su saber;
y la avispa adjudicó la miel a las abejas.
¡Quiera Dios que así se resolvieran todos los pleitos!
¡Que de los turcos en esto se siguiera el método!
El simple sentido común nos serviría de Código;
no harían falta tantos gastos;
en vez de que nos coman, nos despluman,
nos minan con largas;
se hace tanto, al final, que la ostra es para el juez,
las conchas para los litigantes.
Jean de La Fontaine
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/fabula-las-avispas-y-las-abejas-jean-de-la-fontaine/
