El molinero, su hijo y el asno

Fábula de Jean De La Fontaine Colección Las FábulasTemas SátiraÉpoca Siglo XVII

Siendo la invención de las Artes un derecho de primogenitura,\r\nDebemos la Fábula a la antigua Grecia.\r\nPero este campo no se puede cosechar de tal modo\r\nQue los últimos llegados no encuentren en él que espigar.\r\nLa ficción es un país lleno de tierras desiertas.\r\nTodos los días nuestros Autores hacen allí descubrimientos.\r\nQuiero contarte un rasgo bastante bien inventado;\r\nEn otro tiempo a Racan se lo contó Malherbe.\r\nEstos dos rivales de Horacio, herederos de su Lira,\r\nDiscípulos de Apolo, nuestros Maestros, por mejor decir,\r\nEncontrándose un día a solas y sin testigos\r\n(Como se confiaban sus pensamientos y sus cuidados),\r\nRacan comienza así: Decidme, os lo ruego,\r\nVos que debéis saber las cosas de la vida,\r\nQue por todos sus grados habéis ya pasado,\r\nY a quien nada debe ocultarse en esta edad avanzada,\r\n¿A qué me resolveré? Es tiempo de que lo piense.\r\nConocéis mis bienes, mi talento, mi nacimiento.\r\n¿Debo en la Provincia establecer mi residencia,\r\nTomar empleo en el Ejército, o bien cargo en la Corte?\r\nTodo en el mundo está mezclado de amargura y de encantos.\r\nLa guerra tiene sus dulzuras, el Himeneo sus alarmas.\r\nSi siguiera mi gusto, sabría dónde detenerme;\r\nPero tengo a los míos, la corte, el pueblo que contentar.\r\nMalherbe sobre esto: ¡Contentar a todo el mundo!\r\nEscuchad este relato antes de que yo responda.\r\n\r\nHe leído en algún lugar que un Molinero y su hijo,\r\nEl uno viejo, el otro niño, no de los más pequeños,\r\nSino muchacho de quince años, si bien recuerdo,\r\nIban a vender su Asno, cierto día de feria.\r\nPara que estuviera más lozano y de mejor venta,\r\nLe ataron las patas, lo suspendisteis;\r\nLuego este hombre y su hijo lo llevan como una lámpara.\r\nPobres gentes, idiotas, pareja ignorante y rústica.\r\nEl primero que los vio se desternilló de risa.\r\nQué farsa, dijo, van a representar esa gente? El más asno de los tres no es el que se piensa.\r\nEl Molinero a estas palabras conoce su ignorancia;\r\nPone en pie a su bestia, y la hace escapar.\r\nEl Asno, que saboreaba mucho el otro modo de ir,\r\nSe queja en su patuá. El Molinero no hace caso.\r\nHace montar a su hijo, él sigue, y por casualidad\r\nPasan tres buenos Mercaderes. Este objeto les desagradó.\r\nEl más viejo al muchacho gritó cuanto pudo:\r\n¡Oh ahí! ¡oh! bajad, que no se os diga,\r\nJoven, que lleváis Lacayo de barba gris.\r\nA vos os tocaba seguir, al viejo montar.\r\n- Señores, dice el Molinero, es preciso contentaros.\r\nEl niño pone pie en tierra, y luego el viejo monta,\r\nCuando tres muchachas al pasar, una dice: Es gran vergüenza\r\nQue haya que ver así claudicar a este joven hijo,\r\nMientras que este necio, como un Obispo sentado,\r\nHace el ternero sobre su Asno, y piensa ser muy sabio.\r\n- Ya no hay, dice el Molinero, Terneros a mi edad:\r\nSeguid vuestro camino, muchacha, y creedme.\r\nDespués de muchos chistes de uno y otro lado,\r\nEl hombre creyó tener culpa, y puso a su hijo en la grupa.\r\nA los treinta pasos, una tercera tropa\r\nEncuentra aún que glosar. Uno dice: Esta gente está loca,\r\nEl Borrico no puede más; morirá bajo sus golpes.\r\n¡Cómo! ¡cargar así a esta pobre borrica!\r\n¿No tienen piedad de su viejo doméstico?\r\nSin duda que a la Feria van a vender su piel.\r\n- Por cierto, dice el Molinero, es bien loco de cerebro\r\nQuien pretende contentar a todo el mundo y a su padre.\r\nIntentemos sin embargo, si de alguna manera\r\nLo conseguimos. Descienden los dos.\r\nEl Asno, pavoneándose, marcha solo delante de ellos.\r\nUn quidam los encuentra, y dice: ¿Es la moda\r\nQue el Borrico vaya a sus anchas, y el Molinero se incomode?\r\n¿Quién del asno o del amo está hecho para cansarse?\r\nAconsejo a esta gente que lo hagan engarzar.\r\nGastan sus zapatos, y conservan su Asno.\r\nNicolás al revés, pues, cuando va a ver a Juana,\r\nMonta sobre su bestia; y la canción lo dice. ¡Bello trío de Borricos! El Molinero replicó:\r\nSoy Asno, es verdad, lo reconozco, lo confieso;\r\nPero en adelante que me censuren, que me alaben;\r\nQue digan algo o que no digan nada;\r\nQuiero hacer a mi cabeza. Lo hizo, e hizo bien.\r\n\r\nEn cuanto a vosotros, seguid a Marte, o al Amor, o al Príncipe;\r\nId, venid, corred; quedaos en la Provincia;\r\nTomad mujer, Abadía, Empleo, Gobierno:\r\nLa gente hablará de ello, no lo dudéis en absoluto.

Jean de La Fontaine

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/fabula-el-molinero-su-hijo-y-el-asno-jean-de-la-fontaine/