Mis volubles humores, más estériles que bellos,
se van, y les digo: «Vosotras sentís, golondrinas,
alejarse el calor y llegar el frío.
Id a anidar a otra parte para no turbar, impuras,
mi lecho con vuestro parloteo y mi mesa con vuestras inmundicias;
dejad dormir en paz la noche de mi invierno.»
De un solo punto el sol aleja el hemisferio;
lanza menos ardor, pero tanta luz.
Cambio sin pesares cuando me arrepiento
de los frívolos amores y de su artificio.
Amo el invierno, que viene a purgar mi corazón del vicio,
como del aire la peste, de serpientes la tierra.
Mi cabeza blanquea bajo las nieves amontonadas
el sol que me alumbra las calienta, heladas,
pero no puede disolverlas en lo más corto de estos meses.
Fundíos, nieves, venid sobre mi corazón a descender,
para que aún no pueda encender de mi ceniza
un brasero, como hizo llamas antaño.
Mas ¿qué, quedaré apagado antes de mi vida apagada?
¿No lucirá más en mí la llama viva y santa,
el celo llameante de tu santa casa?
Hago a los santos altares holocaustos de los restos
de hielo a los fuegos impuros, y de nafta a los celestes,
claro y sagrado hachón, no fúnebre tizón.
¡He aquí menos placeres, pero he aquí menos penas!
El ruiseñor calla, callan las sirenas;
no vemos coger ni los frutos ni las flores
la esperanza ya no es muy a menudo engañosa,
el invierno goza de todo: bienaventurada vejez,
la estación del uso y no ya de las labores.
Pero la muerte no está lejos; esta muerte es seguida
de un vivir sin morir, fin de una falsa vida
vida de nuestra vida y muerte de nuestra muerte.
¿Quién odia la seguridad por amar el naufragio?
¿Quién ha sido jamás tan goloso del viaje
que su longitud le sea más dulce que el puerto?
Théodore Agrippa d’Aubigné
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-el-invierno-del-senor-de-aubigne-theodore-agrippa-d-aubigne/
