Sentémonos los dos junto al camino,
en el viejo banco carcomido de moho,
y que yo deje, entre tus dos manos seguras,
largo tiempo abandonarse mi mano.
Con mi mano que largo tiempo se abandona
a la dulzura de sentirse sobre tus rodillas,
mi corazón también, mi corazón ferviente y dulce
parece reposar, entre tus dos manos buenas.
Y es la alegría intensa y es el amor profundo
que saboreamos al sentirnos tan bien juntos,
sin que una sola palabra demasiado fuerte en nuestros labios tiemble,
ni siquiera que un beso vaya a quemar tu frente.
Y prolongaríamos el ardor de este silencio
y la inmovilidad de nuestros mudos deseos,
si no fuera que de pronto, al sentirlos estremecerse,
yo estrecho, sin quererlo, tus manos que piensan;
tus manos, donde mi felicidad entera queda oculta
y que jamás, por nada del mundo,
atentarían contra esas cosas profundas
de las que vivimos, sin deber hablar de ellas.
Emile Verhaeren
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-sentemonos-los-dos-junto-al-camino-emile-verhaeren/
