¡Sonrisas, flores, besos, esencias,
tras tan insípidos hastíos,
tras tan descoloridas ausencias,
perfumad el viento de mis noches!
Iluminad mi fantasía,
alfombrad mi camino ideal,
y vertedme vuestra ambrosía,
¡largas miradas, lirios, labios, sándalo!
*
Pues ignoro el amor caduco
y el desengaño de los ojos,
puesto que aún sobre tu nuca blanca
el oro llamea en copos sedosos.
Y sin embargo, mi orgullosa amiga,
hace mucho tiempo, ¿no es verdad?,
que una mañana te dormiste,
cansada de amor, entre mis brazos.
*
No son cosas carnales
las que hacen tu atractivo sin igual,
las que conservan en tus pupilas
esos mismos rayos de sol.
Pues las cosas carnales mueren,
o se marchitan al aire real,
pero siempre tus bellezas permanecen
en su nimbo inmaterial.
Ya no es la hora de las ternuras
celosas, ni de los falsos juramentos.
No me digas nada de mis amantes,
yo no cuento tus amantes.
*
A ti, cometa vagabunda
a menudo rezagada en el camino,
que dejas tu cabellera rubia
flotar en el éter sobrehumano,
¿qué importan algunos astros pálidos
en el cielo turbado de mi razón,
cuando vienes a largos intervalos
a envolver mi horizonte?
*
No quiero saber qué polos
tu loca órbita ha rebasado;
tiéndeme tus senos y tus hombros;
que los bese, es bastante.
Charles Cros
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-scherzo-charles-cros/
