Ondas – Un fantasma de nubes

Poema de Guillaume Apollinaire Colección CaligramasÉpoca Siglo XX

Como era la víspera del catorce de julio
Hacia las cuatro de la tarde
Bajé a la calle para ir a ver a los saltimbanquis

Esta gente que hace trucos al aire libre
Empieza a ser rara en París
En mi juventud se veían muchos más que hoy
Casi todos se han ido a provincias

Tomé el bulevar Saint-Germain
Y en una pequeña plaza situada entre Saint-Germain-des-Prés y la
estatua de Danton
Me encontré con los saltimbanquis

La multitud los rodeaba muda y resignada a esperar
Me hice un sitio en ese círculo para verlo todo
Pesos formidables
Ciudades de Bélgica levantadas a brazo tendido por un obrero ruso de
Longwy
Mancuernas negras y huecas que tienen por vástago un río helado
Dedos liando un cigarrillo amargo y delicioso como la vida

Numerosas alfombras sucias cubrían el suelo
Alfombras que tienen pliegues que no se desharán
Alfombras que son casi enteramente del color del polvo
Y donde algunas manchas amarillas o verdes han persistido
Como un aire de música que os persigue

¿Ves al personaje flaco y salvaje?
La ceniza de sus padres le salía en barba entrecana
Llevaba así toda su herencia en el rostro
Parecía soñar con el porvenir
Dando vueltas maquinalmente a un organillo
Cuya lenta voz se lamentaba maravillosamente
Los glugluteos los graznidos y los sordos gemidos

Los saltimbanquis no se movían
El más viejo llevaba una malla del color de ese rosa violáceo que tienen en
las mejillas ciertas jóvenes frescas pero cerca de la muerte
Ese rosa se anida sobre todo en los pliegues que rodean a menudo su
boca
O cerca de las narices
Es un rosa lleno de traición

¿Llevaba así ese hombre sobre la espalda
El tinte innoble de sus pulmones?

Los brazos los brazos por doquier montaban la guardia
El segundo saltimbanqui
No estaba vestido más que con su sombra
Lo miré largo tiempo
Su rostro se me escapa por completo
Es un hombre sin cabeza

Otro en fin tenía aire de golfo
De apache bueno y canalla a la vez
Con su pantalón abombado y los sujetacalcetines
¿No habría tenido el aspecto de un chulo por su
arreglo?

La música se calló y hubo negociaciones con el
público
Que moneda a moneda echó sobre la alfombra la suma de dos francos
cincuenta
En lugar de los tres francos que el viejo había fijado como
precio de los trucos

Pero cuando quedó claro que nadie daría más
nada
Se decidieron a comenzar la sesión
De debajo del organillo salió un saltimbanqui pequeñísimo
vestido de rosa pulmonar
Con piel en las muñecas y los tobillos
Lanzaba gritos breves
Y saludaba apartando gentilmente los antebrazos
Manos abiertas
Una pierna atrás dispuesta a la genuflexión
Saludó así a los cuatro puntos cardinales
Y cuando marchó sobre una bola
Su cuerpo delgado se volvió una música tan delicada que
ninguno entre los espectadores fue insensible a ella
Un pequeño espíritu sin ninguna humanidad
Pensó cada cual
Y esa música de las formas
Destruyó la del organillo mecánico
Que molía el hombre de rostro cubierto de antepasados

El pequeño saltimbanqui hizo la rueda
Con tanta armonía
Que el organillo dejó de sonar
Y que el organillero se ocultó el rostro en las manos
Con dedos semejantes a los descendientes de su destino
Fetos diminutos que le salían de la barba
Nuevos gritos de Piel Roja
Música angélica de los árboles
Desaparición del niño
Los saltimbanquis levantaron las pesadas mancuernas a brazo partido
Hicieron juegos malabares con los pesos

Pero cada espectador buscaba en sí al niño milagroso
Siglo oh siglo de las nubes

Guillaume Apollinaire

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-ondas-un-fantasma-de-nubes-guillaume-apollinaire/