Ah, enfermedad febril,
¿cómo eres tan osada
de asaltar mi pobre cuerpo
que amor dentro y fuera
de noche y de día me inflama,
hasta lo profundo del alma;
y sin piedad toma a juego
ponerlo todo en fuego:
¿no temes, vieja lívida,
que él te queme a ti misma?
Mas ¿qué buscas en mí?
Escrútame por todas partes, y ve
que ya no soy del número
de los vivientes, sino una sombra
de aquellos que amor y la muerte
han conducido más allá del puerto,
compañeros de las tropas vanas.
Ya no tengo sangre, ni venas,
ni flanco, ni pulmones, ni corazón,
mucho tiempo ha que el rigor
de mi demasiado altiva Casandra
me los ha vuelto ceniza.
Así pues, si quieres ofenderme,
te has de ir a herir
el tierno cuerpo de mi amiga,
pues en ella yace mi vida,
y no en mí, que muerto estoy,
y que sin alma no puedo
sentir cosa que se me haga,
no más que una fría maza
de roca, o de metal,
que no siente ni bien ni mal.
Pierre de Ronsard
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-oda-a-la-fiebre-pierre-de-ronsard/
