Noche de otoño

Poema de François-René De Chateaubriand Colección Cuadros de la naturalezaTemas NaturalezaÉpoca Siglo XVIII

Pero de las noches de otoño
gustemos las dulzuras;
a las amables flores
suceda Pomona.
El pálido ocaso
apenas brilla todavía;
de Venus, que él guía,
el astro va declinando;
la luna, arrastrada
hacia otros climas,
no mostrará
su faz plateada.
De estos álamos,
al borde de los senderos,
los céfiros descienden,
se extienden por los aires,
rozan las aguas
y de estos olmos
reavivan la savia:
como un vapor,
la dulce frescura
de estos bosques se eleva.
Bajo estos árboles verdes,
que un viento fresco balancea,
escucho en silencio
sus ligeros conciertos:
muellemente mecida,
la bóveda apretada
en cúpula orgullosa
estrecha su sombra,
y luego entreabriéndose,
del cielo lentamente
descubre la imagen.
Allí, de las noches el azur
en un cristal puro
despliega sus velos.
Y la ola brillante
fluye adormecida
sobre un lecho de estrellas.
¡Oh! ¡nuevo encanto!
El son del caramillo
en el aire se despliega,
y del fondo de los bosques
me trae a la vez
el amor y la alegría.
Cerca de los arroyos claros,
en la choza de Adela
el pastor fiel
modula sus aires.
Ya suspira,
ya desea;
calla: por turnos
su simple cadencia
me pinta su amor
y su inocencia.
En su lecho feliz
la pobre atenta
escucha, pensativa,
esos sonidos peligrosos:
la sábana que la cubre
lejos de ella ha rodado,
y su ojo turbado
muellemente se entreabre.
Toda entera al ruido
que durante la noche
la encanta y la acusa,
Adela al vencedor
su confesión rehúsa
y entrega su corazón.

Chateaubriand

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-noche-de-otono-francois-rene-de-chateaubriand/