XVI
¡Marineros! ¡Marineros! desplegaréis las velas;
navegaréis, alegres a veces, a menudo taciturnos;
y miraréis a la luz de las estrellas
la orilla, escollo o puerto, según sople el viento.
Envidosos, morderéis la base de las estatuas.
¡Aves, cantaréis! ¡Verdearéis, ramas!
Puertas, os derrumbaréis cubiertas de hiedra.
Campanas, haréis vivir y soñar las aldeas.
Tiñendo vuestra naturaleza con las costumbres de todos los hombres,
viajeros, iréis como errantes antorchas;
caminaréis pensativos sobre la tierra en que estamos,
recordando a veces las tumbas.
Robles, creceréis en el fondo de las soledades.
En las lejanías brumosas, a la claridad de las tardes,
viejos sauces, tomaréis tristes actitudes,
y os miraréis vagamente en los lavaderos.
Nidos, temblaréis sintiendo crecer alas;
surcos, estremeceréis sintiendo brotar el trigo.
Antorchas, arrojaréis rojas chispas
que girarán como un espíritu turbado.
Rayos, nombraréis al Dios que nombra el mar.
Arroyos, alimentaréis la flor que abril doró;
vuestras aguas reflejarán la austera sombra del hombre.
Y vuestras aguas caerán, y el hombre pasará.
Cada cosa y cada cual, alma, ser, objeto o número,
seguirá su curso, su ley, su fin, su pasión,
llevando su piedra a la obra indefinida y sombría
¡que con el género humano hace la creación!
Yo, contemplaré al Dios padre del mundo,
que entrega a nuestra sed, en la sombra o la claridad,
el cielo, esa gran urna, adorable y profunda,
donde se saca la calma y la serenidad.
Victor Hugo
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-matelots-matelots-vous-deploierez-les-voiles-victor-hugo/
