Vos me lo habéis dado este complemento de vida,
¡Dios mío! mi sed de amar está por fin saciada.
Desde el día en que este niño bajo mi gruta vino,
todo lo que antaño soñaba, lo he conocido.
Por primera vez, yo, cuya alma aislada
con otras hasta ahora no se había mezclado,
yo que encontraba siempre en lo que se me acercaba
algo menos que lo que mi corazón buscaba;
en el rostro, en la mirada, en el son de la voz, en el gesto,
en la emanación de este rayo celeste,
en las primeras dulzuras del primer coloquio,
en el corazón de este niño he reconocido el mío.
Mi alma, que roía su vaga soledad,
derramó sobre él toda su plenitud,
y mi corazón alucinado, sin contar ya los días,
cree, amándolo desde ayer, haberlo amado siempre.
Alphonse de Lamartine
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-jocelyn-le-17-septembre-1793-alphonse-de-lamartine/
