Sus piernas por todas monturas,
por todos bienes el oro de sus miradas,
por el camino de las aventuras
van harapientos y extraviados.
El sabio, indignado, les increpa;
el necio compadece a esos locos temerarios;
los niños les sacan la lengua
y las niñas se burlan de ellos.
Es que odiosos y ridículos,
y maléficos en efecto,
parecen, en los crepúsculos,
una mala pesadilla que se sueña;
es que, en sus agrias guitarras
crispando la mano de las libertades,
ganguean canciones extrañas,
nostálgicas y rebeldes;
es, en fin, que en sus pupilas
ríe y llora -fastidioso-
el amor de las cosas eternas,
¡de los viejos muertos y de los antiguos dioses!
– Pues, andad, vagabundos sin tregua,
errad, funestos y malditos,
a lo largo de los abismos y las orillas,
¡bajo el ojo cerrado de los paraísos!
La naturaleza se alía con el hombre
para castigar como es debido
la orgullosa melancolía
que os hace caminar con la frente alta,
y, vengando en vosotros el blasfemo
de las vastas esperanzas vehementes,
magulla vuestra frente anatema
con el rudo choque de los elementos.
Los junios queman y los diciembres
hielan vuestra carne hasta los huesos,
y la fiebre invade vuestros miembros,
que se desgarran en los juncos.
Todo os rechaza y todo os aflige,
y cuando la muerte venga por vosotros,
flaca y fría, vuestro cadáver
¡será despreciado por los lobos!
Paul Verlaine
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-grotescos-paul-verlaine/
