El templo

Poema de Alphonse De Lamartine Colección Meditaciones poéticasTemas ReligiónÉpoca Siglo XIX

¡Cuán dulce es, cuando del atardecer la estrella solitaria,\r\nprecediendo de la noche el carro silencioso,\r\nse eleva lentamente en la bóveda de los cielos,\r\ny la sombra y el día se disputan la tierra,\r\ncuán dulce es llevar los pasos religiosos\r\nal fondo del valle, hacia ese templo rústico\r\ncuyo pórtico modesto ha cubierto el musgo,\r\n¡pero donde el cielo aún habla a corazones piadosos!\r\n\r\n¡Salud, bosque consagrado! ¡Salud, campo funerario,\r\nhumilde depositario de las tumbas del lugar;\r\nbendigo a mi paso tus sencillos monumentos.\r\n¡Ay de quien profana el polvo de los muertos!\r\nHe doblado la rodilla ante su humilde piedra,\r\ny la nave ha recibido mis pasos resonantes.\r\n¡Qué noche! ¡Qué silencio! En el fondo del santuario\r\napenas se percibe la temblorosa luz\r\nde la lámpara que arde junto a los santos altares.\r\nSola ella brilla aún, cuando el universo duerme:\r\nemblema consolador de la bondad que vela\r\npara recoger aquí los suspiros de los mortales.\r\nAvancemos. Ningún ruido ha herido mi oído;\r\nsolo el atrio tiembla bajo mis pasos medidos;\r\ndel santuario he franqueado por fin los escalones.\r\n¡Muros sagrados, santos altares! Estoy solo, y mi alma\r\npuede verter ante vosotros sus dolores y su llama,\r\ny confiar al cielo acentos ignorados,\r\nque solo él conocerá, que solo vosotros oiréis.\r\n¡Pero qué! ¡De estos altares oso acercarme sin temor!\r\n¡Oso traer, gran Dios, a este augusto recinto\r\nun corazón aún ardiente de dolor y de amor!\r\n¡Y no tiemblo que tu majestad santa\r\nvengue el respeto que se debe a su morada!\r\nNo: ya no me avergüenzo del fuego que me consume:\r\nel amor es inocente cuando la virtud lo enciende.\r\nTan puro como el objeto a quien lo he jurado,\r\nel mío abrasa mi corazón, pero es con fuego sagrado;\r\nla constancia lo honra y la desgracia lo purifica.\r\nLo he dicho a la tierra, a toda la naturaleza;\r\nante tus santos altares lo he dicho sin espanto:\r\nme atrevería, Dios poderoso, a nombrarla ante ti.\r\nSí, a pesar del terror que tu templo me inspira,\r\nmi boca ha murmurado muy bajo el nombre de Elvira;\r\ny este nombre repetido de tumba en tumba,\r\ncomo el acento plañidero de una sombra que suspira,\r\ndel recinto funerario ha turbado el reposo.\r\n\r\n¡Adiós, fríos monumentos! ¡Adiós, santas moradas!\r\nDos veces el eco nocturno ha repetido las horas,\r\ndesde que ante vosotros mis lágrimas han corrido:\r\nel cielo ha visto estas lágrimas, y salgo consolado.\r\n\r\nQuizá en el mismo instante, en otra ribera,\r\nElvira vela así, sola con mi imagen,\r\ny en un templo oscuro, los ojos bañados de lágrimas\r\nviene a los altares desiertos a confiar sus dolores.

Alphonse de Lamartine

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-el-templo-alphonse-de-lamartine/