A lo largo del viejo arrabal, donde penden de las casuchas
las persianas, abrigo de secretas lujurias,
cuando el sol cruel golpea con redoblados dardos
sobre la ciudad y los campos, sobre los tejados y los trigos,
yo voy a ejercitarme solo en mi fantasiosa esgrima,\olfateando en todos los rincones los azares de la rima,\ntropezando con las palabras como con los adoquines,\nchocando a veces con versos largo tiempo soñados.
Ese padre nutricio, enemigo de las clorosis,
despierta en los campos los gusanos como las rosas;
hace evaporarse las cuitas hacia el cielo,
y llena los cerebros y las colmenas de miel.
Es él quien rejuvenece a los portadores de muletas
y los vuelve alegres y dulces como muchachas,
y ordena a las mieses crecer y madurar
¡en el corazón inmortal que siempre quiere florecer!
Cuando, igual que un poeta, desciende a las ciudades,
ennoblece la suerte de las cosas más viles,
y se introduce como rey, sin ruido y sin lacayos,
en todos los hospitales y en todos los palacios.
Charles Baudelaire
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-el-sol-charles-baudelaire/
