El faisán dorado

Poema de Auguste Angellier Época Siglo XIX

Cuando el Faisán dorado corteja a su hembra,
y hace, para deslumbrarla, la rueda, centellea
con fuegos más tornasolados que un pájaro de vidriera.
Erguida su cresta de oro, erizado su capuchón
de color de alba y rayado de franjas de ébano,
hinchando su peto de rojo ardiente, se pasea,
cada ala levantada, con altivas aposturas;
su plumaje se llena de fulgores, las jaspeaduras
de su cuello verde bronceado, el ribete de oro de sus plumas,
el encarnado de su dorso, los esplendores inciertos
de su cola donde apretados granos de bermellón
se alternan con trazos negros sobre un fondo
de rico, suntuoso y lúcido amatista,
todo se enciende, todo brilla…

… Y, sobre esos ojos mudables de claras piedras preciosas
que se unen, se quiebran en joyerías
que engarzan el bronce y el acero, y la plata,
corre aún un estremecimiento de oro móvil y cambiante,
que nace, se extiende, huye, se contrae, palpita,
estalla, se desliza, muere, fluye, ondula, se escama,
se aparta en laberintos de oro, en placas de oro se despliega,
late, se languidece, se dispersa, se pulveriza,
y con una red imprehensible y feérica
envuelve el cuerpo inflamado del ave.

Auguste Angellier

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-el-faisan-dorado-auguste-angellier-2/