Me lanzo hacia ti y me parece también que tú te lanzas hacia mí
Una fuerza parte de nosotros que es un fuego sólido que nos suelda
Y luego hay también una contradicción que hace que no podamos vernos
Frente a mí la pared de tiza se desmorona
Hay fracturas
Largas huellas de herramientas huellas lisas y que parecen hechas en estearina
Unos ángulos de fractura están arrancados por el paso de los tíos de mi cuarto
Yo esta noche tengo un alma que se ha cavado que está vacía
Parece que se cae en ella sin cesar y sin encontrar fondo
Y que no hay nada de qué agarrarse
Lo que cae en ella y lo que vive en ella es una especie de seres feos que me hacen daño y que vienen de no sé dónde
Sí creo que vienen de la vida de una especie de vida que está en el porvenir en el porvenir bruto que aún no se ha podido cultivar o
elevar o humanizar
En ese gran vacío de mi alma falta un sol falta lo que ilumina
Es hoy es esta noche y no siempre
Afortunadamente no es más que esta noche
Los otros días me agarro a ti
Los otros días me consuelo de la soledad y de todos los horrores
Imaginando tu belleza
Para elevarla por encima del universo extasiado
Luego pienso que la imagino en vano
No la conozco por ningún sentido
Ni siquiera por las palabras
Y mi gusto por la belleza ¿es pues también vano?
¿Existes, amor mío?
¿O no eres más que una entidad que he creado sin querer
Para poblar la soledad?
¿Eres una de esas diosas como las que los griegos habían dotado para aburrirse menos?
Te adoro, oh diosa mía exquisita, aunque no seas más que en mi imaginación
Guillaume Apollinaire
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-destellos-de-los-disparos-en-el-refugio-cueva-guillaume-apollinaire/
