A lo lejos

Poema de Emile Verhaeren Época Siglo XIX

Anclas abandonadas bajo cobertizos hoscos,
pórticos de hollín y de sombra donde se precipitan voces,
frontones mugrientos, graneros oscuros, fachadas mustias
y canalones regulares, a lo largo de los tejados;
y bloques de fundición y garfios de acero y cuellos de grúas
y luego, al pie de los muros, en las bodegas, el eco
del paso de los caballos cansados sobre el pavimento de las calles
y de los remos en cadencia batiendo las olas;
y el navío quejumbroso, que duerme y se corroe
en los puertos y sufre; y las llamadas extraviadas
de las sirenas y el misterioso éxodo
de los navíos silenciosos, hacia los azares
de los cabos y del mar enloquecido en tempestades;
¡oh alma mía, qué partir y qué sufrir!
y qué vivir siempre, para las rojas conquistas
del oro; ¡qué vivir y qué sufrir y qué morir!

Sin embargo mira a lo lejos iluminarse las islas,
haz tu sueño de incienso, de mirra y de coral,
haz tu sueño de flores y de rosas asilos,
haz tu sueño abanicado por el ancho abanico
de la brisa oceánica, en la claridad de las extensiones;
y piensa en los Orientes y piensa en Benarés,
piensa en Tebas, piensa en las Babilonias perdidas,
piensa en los siglos caídos de los Sphinx y de los Hermes;
piensa en esos Dioses de bronce en pie al umbral de los pórticos,
a esos colosos azules triturando leopardos
entre sus brazos, a esas procesiones de antorchas
y de sacerdotes, por los bosques y las murallas,
de noche, bajo el ojo que lanza dardos de las estrellas australes;
¡oh alma mía a la que alucinan todos los lejanos!
piensa en los golfos, piensa en los desiertos, piensa en las lustrales
caravanas, en galope blanco en las mañanas;
piensa que quizá aún hay, por la Caldea,
algún pastor lleno de misterio y de infinito
cuya boca jamás ha podido gritar la idea;
y ve, por esos caminos de flores y de granito,
y ve tan lejos y tan profundo en tu memoria,
que la hora y el momento se abolen para ti.

¡Imposible! – He aquí el lodo y luego el negro
humo y los túneles y el mustio campanario
batiendo su toque de difuntos en la bruma y que rumia
toda mi pena muda y todo mi dolor,
y me quedo, los pies pegados a esta suciedad,
cuyos olores suben y apestan hasta mi corazón.

Emile Verhaeren

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-a-lo-lejos-emile-verhaeren/