Una polluela joven y sin experiencia,
mientras trotaba, cloqueaba y escarbaba,
se encontró, no sé cómo,
muy lejos del gallinero, cuna de su infancia.
Se dio cuenta de que ya era tarde.
Mientras regresaba, he aquí que un viejo zorro
a sus turbados ojos se presenta.
La pobre polluela temblorosa
encomendó su alma a Dios.
Pero el zorro, acercándose a ella,
le dijo: ¡ay! Señorita,
vuestro pavor me extraña poco;
es culpa de mis congéneres,
gente de horca y cuchillo, infames raptores,
cuyos apetitos sanguinarios
han llenado la tierra de horrores.
No puedo cambiarlos, pero al menos yo trabajo
por preservar con mis consejos
a la inocente y débil volatería
de los atentados de mis semejantes.
No me siento feliz sino haciéndome útil;
y me dirigía a paso firme hasta vuestro asilo
para advertir a vuestras hermanas de que corre un mal rumor:
que cierto zorro malvado tanto como hábil
debe atacaros esta noche.
Vengo a velar por vosotras. La crédula inocente
hacia el gallinero lo conduce:
apenas está él en aquel reducido espacio,
cuando mata, estrangula, degüella, y su garra sangrienta
ameontona a los moribundos tendidos por el suelo,
como hizo Diomedes en el campamento de Reso.
Se engulló todo, grandes, pequeñas,
gallos, pollos y capones; todo pereció bajo sus dientes.
La peor especie de malvados
es la de los viejos hipócritas.
Florian
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/fabula-la-joven-gallina-y-el-viejo-zorro-jean-pierre-claris-de-florian/
