Cloe, joven, bella, y sobre todo muy coqueta,
cada mañana, al levantarse,
se ponía a la obra, entiendo que en su tocador;
y allí, sonriendo, haciendo monerías,
decía a su querido confidente
las penas, los placeres, los proyectos de su alma.
Una abeja atolondrada llega zumbando.
¡Socorro! ¡Socorro! Grita enseguida la dama:
venid, Lisa, Martona, acudid prestamente;
echad a este monstruo alado. El monstruo insolentemente
en los labios de Cloe se posa.
Cloe se desmaya, y Martona furiosa
agarra la abeja y se dispone
a aplastarla. ¡Ay! Le dice con dulzura
el insecto desdichado, perdonad mi error;
la boca de Cloe me parecía una rosa,
y he creído… esta sola palabra devuelve el sentido a Cloe.
Indultémosle, dice ella, por su sincera confesión:
además su picadura es ligera;
desde que te habla, apenas la siento.
¡Qué no se hace pasar con un poco de incienso!
Florian
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/fabula-la-coqueta-y-la-abeja-jean-pierre-claris-de-florian/
