El lobo y el perro flaco

Fábula de Jean De La Fontaine Colección Las FábulasTemas AnimalesÉpoca Siglo XVII

Antaño el pobrete del carpín
en vano predicó, en vano dijo;
lo echaron a la sartén a freír.
Hice ver que soltar lo que se tiene en la mano,
con la esperanza de una gran aventura,
es pura imprudencia.
El Pescador tuvo razón;
el carpín no se equivocó.
Cada cual dice lo que puede por defender su vida.
Ahora es preciso que apoye
lo que entonces afirmé con algún rasgo más.
Cierto Lobo, tan necio como fue sabio el pescador,
encontrando a un Perro fuera del lugar,
iba a llevárselo; el Perro le representó
su flaqueza: No permita vuestra señoría
que me tome en tal estado;
espere, mi amo casa
a su hija única. Y juzga
que, siendo de boda, forzoso es, mal que me pese, que engorde.
El Lobo lo cree, el Lobo lo deja.
El Lobo, pasados unos días,
vuelve a ver si su Perro no es mejor de tomar.
Pero el muy tuno estaba en su casa.
Le dijo al Lobo por una reja:
Amigo, voy a salir. Y, si quieres esperar,
el portero de la casa y yo
en seguida seremos tuyos.
Ese portero de la casa era un Perro enorme,
que despachaba a los Lobos en forma.
El otro lo sospechó. Servidor al portero,
dijo; y a correr. Era muy ágil;
pero no era muy hábil:
ese Lobo no sabía aún bien su oficio.

Jean de La Fontaine

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/fabula-el-lobo-y-el-perro-flaco-jean-de-la-fontaine/