El hombre y su imagen

Fábula de Jean De La Fontaine Colección Las FábulasTemas VariosÉpoca Siglo XVII

Un hombre que se amaba sin tener rivales
pasaba en su mente por el más bello del mundo.
Siempre acusaba a los espejos de ser falsos,
viviendo más que contento en su profundo error.
Para curarlo, el destino oficioso
presentaba por doquier ante sus ojos
los consejeros mudos de que se sirven nuestras damas:
espejos en las casas, espejos en los mercaderes,
espejos en los bolsillos de los galanes,
espejos en los cintos de las mujeres.
¿Qué hace nuestro Narciso? Va a encerrarse
en los lugares más ocultos que puede imaginar,
sin atreverse ya a probar la aventura de los espejos.
Pero un canal, formado por una fuente pura,
se encuentra en esos parajes apartados;
allí se ve; se enfada; y sus ojos irritados
piensan vislumbrar una quimera vana.
Hace todo lo que puede por evitar esa agua;
pero, ¿qué? El canal es tan bello
que no lo abandona sino con pena.
Bien se ve adónde quiero llegar.
Hablo a todos; y este error extremo
es un mal que cada cual se complace en mantener.
Nuestra alma es ese Hombre enamorado de sí mismo;
tantos Espejos son las necedades ajenas,
espejos, de nuestros defectos los pintores legítimos;
y en cuanto al Canal, es aquel
que todos saben, el Libro de las Máximas.

Jean de La Fontaine

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/fabula-el-hombre-y-su-imagen-jean-de-la-fontaine/