Rosas de otoño

Poema de Charles-Nérée Beauchemin Colección Patria íntimaÉpoca Siglo XIX

En las ramas que el aire oxida y que la helada dora,
como por un prodigio inaudito del sol,
con más languidez y más encanto todavía,
las rosas del parterre abren su corazón bermejo.

En su cesta de oro, agosto recogió las últimas:
los pétalos de púrpura han alfombrado el césped.
Pero he aquí que, de pronto, los matojos primaverales
perfuman las mañanas del final de la estación.

Los bosquecillos están arrobados, el cielo mismo se asombra
de ver, sobre el rosal que no quiere morir,
pese al viento, la lluvia y la escarcha de otoño,
los capullos, henchidos de una sangre roja, florecer.

En estas flores que la tarde melancólica despliega,
es el alma de las primaveras marchitas que, por un día,
remonta, y de corola en corola se exhala,
como suspiros de sueño y sonrisas de amor.

Tardías floraciones del jardín que declina,
tenéis la dulzura exquisita y el perfume
de los antiguos recuerdos, tan dulces, a pesar de la espina
de la ilusión muerta y de la dicha difunta.

Charles-Nérée Beauchemin

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-rosas-de-otono-charles-neree-beauchemin/