¡Qué encantadores son vuestros elogios!
Cada Musa se hermosea con ellos.
Erato, largo tiempo dormida,
se despierta y renace con vuestros cantos.
Mejor que ella aún, sabréis agradar.
Vuestro laúd tendrá todos los tonos;
y aplaudo, en vuestras canciones,
la lengua que se habla en Citerea.
Del Ovidio que alabáis,
muy dulce me es ser la amiga.
Siempre admiré su genio:
al cantarlo, lo imitáis.
A los mágicos sones de su lira,
el Amor debe demasiado para desafiarla.
Es un apoyo de su imperio:
el Amor sabrá conservarla.
No guardéis rencor a vuestra Rosina;
perdonadle algunas asperezas.
El Dios de la doble colina
os ha colmado de sus favores.
Vuestras desdichas son del orden de los sueños
(pues se sueña en el sagrado valle)
Soñáis como Anacreonte:
os envidiarán vuestras mentiras.
fanny-de-beauharnais
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-respuesta-a-unas-estancias-del-senor-caballero-de-fanny-de-beauharnais/
