Desde que en la llanura inmensa se ha hecho de noche,
Con pesados martillos y bloques taciturnos,
La sombra edifica sus muros y sus torreones nocturnos
Como un Escorial revestido de plata negra.
El cielo prodigioso domina, inflamado de astros,
– Bóveda de ébano y de oro donde hormiguean unos ojos –
Y se yerguen, de un solo impulso, hacia ese techo de fuegos,
Las hayas y los pinos, semejantes a pilastras.
Como blancos sudarios iluminados por antorchas,
Los lagos brillan, golpeados por luces estelares,
Los campos están cortados en cercados cuadrangulares,
Y refulgen como enormes sepulcros.
Y así, con sus rincones y sus salas fúnebres,
Toda entera edificada en misterio, en terror,
La noche parece el negro palacio de un emperador
Acodado en algún lugar, a lo lejos, en las tinieblas.
Emile Verhaeren
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-la-noche-emile-verhaeren/
