Tengo el espíritu aburrido
de haber estudiado demasiado
los Fenómenos de Arato;
ya es hora de que me divierta
y de que vaya a jugar a los campos.
¡Buenos dioses! ¿quién querría alabar
a quienes, pegados a un libro,
nunca se cuidan de vivir?
¿De qué nos sirve estudiar,
sino de aburrirnos?
¿Y añadir afán sobre afán
a nosotros, que seremos quizá
o esta mañana, o esta tarde
víctima del Orco negro?
Del Orco que no perdona,
tan soberbio es, a nadie.
Coridón, camina delante;
sabe dónde se vende el buen vino;
haz refrescar la botella,
busca una frondosa parra
y flores para acostarme.
No me compres nada de carne,
pues, por golosa que sea,
en verano odio la carne;
compra albaricoques,
alfóncigos, alcachofas,
fresas y nata,
eso es lo que me gusta en verano,
cuando, a la orilla de un arroyo,
me los como al ruido del agua,
tendido sobre la ribera
o en una gruta salvaje.
Ahora que estoy dispuesto,
quiero reír sin descanso,
por miedo de que la enfermedad
uno de estos días no me diga,
atrapándome de improviso:
«¡Muere, galán, es demasiado vivido!»
Pierre de Ronsard
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-tengo-el-espiritu-aburrido-pierre-de-ronsard/
