XV
Madres, el niño que juega en vuestro umbral alegre,
más frágil que las flores, más sereno que los cielos,
os aconseja el amor, el pudor, la sabiduría.
El niño es un fuego puro cuya calidez acaricia;
es alegría santa y dicha sagrada,
es el nombre paterno en un rayo dorado;
y no necesitáis más que esa humilde llama
para ver con claridad en la sombra de vuestra alma.
Madres, el niño al que se llora y que se ha ido,
si alzáis vuestras frentes hacia el cielo constelado,
derrama sobre vuestro dolor una luz augusta;
¡pues el inocente ilumina igual que el justo!
Muestra, claridad dulce, a vuestros ojos abatidos,
tras nuestro orgullo, tras nuestras virtudes,
tras nuestras desdichas, a Dios profundo y tranquilo.
¡Que el niño viva o duerma, siempre resplandece!
En esta tierra donde nada va lejos sin auxilio,
donde nuestros días inciertos penden sobre tantos abismos,
como un guía en medio de las brumas que esparcen
nuestros vicios tenebrosos y nuestras dudas burlonas,
vivo, el niño hace ver el deber a vuestros corazones;
muerto, es la verdad que a vuestra alma desvela.
Aquí, es una antorcha; allá arriba, es una estrella.
27 de marzo de 1840.
Victor Hugo
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-madres-el-nino-que-juega-en-vuestro-umbral-alegre-victor-hugo/
