Amorío

Poema de Pierre De Ronsard Colección Segundo libro de los AmoresTemas AmorÉpoca Siglo XVI

Ahora que el invierno endurece la espesa escarcha,
calentémonos, mi gentil amante,
no agachados junto al hogar ceniciento,
sino con los placeres de los combates amorosos.
Sentémonos en este muelle lecho.
¡Vamos! besadme, tendedme vuestra boca,
estrechad mi cuello con vuestros brazos desplegados,
y ahora olvidad a vuestra madre.
Que con el diente vuestro pezón yo muerda,
que vuestros cabellos hebra a hebra yo deshaga.
No hay que, en tan juguetones juegos,
como en domingo arreglar sus cabellos.
Acercaos pues, volvedme vuestra mejilla.
¿Os ruborizáis? es preciso que yo me divierta.
Sonreís: ¿habéis acaso oído
alguna dulce palabra que os haya alegrado?
Os decía que la mano iba a poner
sobre vuestro seno: ¿queréis permitirlo?
No huyáis sin hablar: bien veo
en vuestras miradas que lo queréis bien.
Os conozco al ver vuestro semblante.
Juro a Amor que sois tan fina,
que ni por morir, de vuestra boca diríais
que os besaran, aunque lo desearais;
pues toda muchacha, aunque tenga ganas
del juego de amar, desea ser arrebatada.
Testigo de ello es Helena, que siguió
con franca voluntad a Paris, que la arrebató.
Quiero usar de una dulce mano fuerte.
¡Ah! os caéis, ya os hacéis la muerta.
¡Ah! ¡qué placer en el corazón recibo!
Sin besaros, os burlaríais de mí
en vuestro lecho, cuando estuvierais solita.
¡Ea pues! ya está hecho, mi gentil morenita.
Empecemos de nuevo para que nuestros bellos años
se recalienten con combates tan placenteros.

Pierre de Ronsard

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-amorio-pierre-de-ronsard/