Despótico, pesado, incoloro, el Estío,
como un rey holgazán presidiendo un suplicio,
se estira por el blanco ardor del cielo cómplice
y bosteza. El hombre duerme lejos del trabajo dejado.
La alondra por la mañana, lasa, no ha cantado,
ni una nube, ni un soplo, nada que pliegue
o arrugue este azul implacablemente liso
donde el silencio hierve en la inmovilidad.
El áspero entumecimiento ha ganado a las cigarras
y sobre su lecho estrecho de piedras desiguales
los arroyos a medio secar ya no saltan.
Una rotación incesante de muarés
luminosos extiende sus flujos y reflujos…
Avispas, acá y allá, vuelan, amarillas y negras.
Paul Verlaine
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-alegoria-paul-verlaine/
