Separación

Poema de Auguste Angellier Colección El camino de las estacionesTemas AmorÉpoca Siglo XX

Así pues te has marchado;
seguiste, sin volverte,
¡la pálida y amarillenta avenida
que Octubre iba a deshojar!

Vi alejarse tu paso,
que hacia mí se apresuraba antaño;
mis ojos, más tristes a cada arco
de ramajes ya desverdecidos

de los que iba creciendo el espacio
que nos separaba para siempre,
admiraban sin embargo la gracia
de tu cuerpo flexible de finos contornos.

¡Oh dulce cuerpo de leche y de nieve,
siempre lánguido y friolento,
siempre rogando que lo protejan,
dulce cuerpo de alabastro luminoso,

oh dulce cuerpo, digno de Correggio
por la exquisita y muelle luz
que vestía, como un sortilegio,
su gracia lenta y su blancura!

Se alejaba fuera de mí mismo,
evadido de mis brazos desiertos,
dejándome una frente siempre pálida,
un corazón siempre desposeído.

Caminabas con la cabeza inclinada;
el pesar, quizá, un instante,
de nuestra ternura arrancada,
retardó tu paso vacilante;

y quizá incluso una lágrima
temblaba en tus queridos ojos azules,
en el momento en que moría el encanto
del que habríamos podido vivir felices.

¡Ah! quizá una mirada rápida,
una sola, te habría devuelto a mis brazos,
y entregado a mi corazón ávido;
¡pero no te volviste!

Caminabas con la cabeza inclinada,
sobre la amarilla y leonada alfombra
de que la avenida estaba cubierta,
bajo los grandes olmos adormecidos;

te miré hasta el final
en la bruma y en la lejanía,
viendo tu forma degradada
flotar en el aire más incierto,

hasta el áspero minuto oscuro,
en que, último adiós de los adioses,
el punto de oro de tu cabellera
murió en las lágrimas de mis ojos.

Auguste Angellier

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-separacion-auguste-angellier/