Nacido niño de las grandes ciudades
y de las revueltas serviles,
todo lo busqué allí, lo encontré todo,
de todo apetito soñado.
Mas, puesto que nada permanece,
un adiós ligero he dicho
a todo lo que puede cambiar,
al placer, a la felicidad misma,
y aun a todo lo que amo
fuera de vos, mi dulce Señor.
La Cruz me tomó en sus alas
que me llevan a los mejores celos,
silencio, expiación,
y la áspera vocación
por la virtud que se ignora.
Dulce, querida Humildad,
riega mi caridad,
tiempla con tus aguas vivas.
¡Oh corazón mío, que no vivas
sino para los fines de una buena muerte!
Paul Verlaine
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-nacido-nino-de-las-grandes-ciudades-paul-verlaine/
