Dos gatos que descendían del famoso Rodilard,
y dignos ambos de su noble origen,
diferían en grosura: uno estaba gordo como un cerdo,
era el mayor; bajo su armiño
de canónigo tenía el aspecto,
tan rollizo, mofletudo, fresco y bello estaba:
el menor solo tenía la piel
pegada a su afilado espinazo.
Sin embargo este menor, de la mañana a la noche,
de la bodega al canalón
trotaba, corría, había que verlo,
sin por ello comer mejor.
En fin, un día, desesperado,
dirigió este discurso a su hermano:
explícame por qué medio,
pasando la vida sin hacer nada,
yo trabajando siempre, te alimentan tan bien,
y a mí tan mal. La cosa está clara,
le respondió el mayor: tú recorres toda la casa
para comer rara vez algún flaco ratón…
– ¿no es acaso mi deber? -De acuerdo, puede ser:
pero yo me quedo junto al amo;
sé entretenerlo con mis trucos.
Admitido en sus comidas sin que me reprenda,
tomo buenos bocados, y luego los pido
haciendo patita de terciopelo,
mientras que tú, pobre imbécil,
no sabes nada más que servirle,
vamos, el secreto de triunfar
es ser hábil, no ser útil.
Florian
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/fabula-los-dos-gatos-jean-pierre-claris-de-florian/
