El apoyo de los imperios

Poema de Victor Hugo Temas Política, ReligiónÉpoca Siglo XIX

Puesto que este mundo existe, conviene tolerarlo.
Sepamos considerar a los seres sin cólera.
Este hombre es el burgués del siglo en que vivimos.
Antes vendía sebos y jabones,
ahora es rico; tiene prados, bosques, viñedos.
Detesta al pueblo, no ama a los nobles;
siendo hijo de un portero, le parece en estos tiempos
inútil que uno sea hijo de los Montmorency.
Es severo. Es virtuoso. Es miembro,
con buenas alfombras bajo los pies en diciembre,
del gran partido del orden y de las gentes honradas.
Odia a los enamorados y a los inteligentes;
hace un poco de limosna, hace un poco de usura;
dice del progreso santo, de la libertad pura,
del derecho de las naciones: ¡yo no quiero eso!
Tiene ese grueso buen sentido del querido Sancho Panza
que dejaría morir en el hospital a Cervantes;
admira a Boileau, acaricia a las criadas,
y exclama, después de haber ajado a Jeanneton,
contra la inmoralidad de la novela por entregas.
A la misa, a la que sin falta va cada domingo,
lleva bajo el brazo a Jesús dorado por los cantos,
el pesebre, el calvario y el Dies illa.
—No porque entre nosotros yo crea en esas tonterías,
nos dice—. Si va, se debe a su gloria,
es que el pueblo vil creerá, al verlo creer,
es que hay que embrutecer a esa gente, pues tiene hambre,
es que un buen Dios cualquiera es necesario al fin.
Dicho esto, arrimaos, el suizo golpea, él entra,
despliega en el banco de obra un majestuoso vientre,
orgulloso de sentir que toma, en su devoción,
al pueblo de la correa y a Dios bajo su protección.

Victor Hugo

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-el-apoyo-de-los-imperios-victor-hugo/