Uno de esos piadosos solitarios
que, apartando su corazón de las cosas de aquí abajo,
hacen voto de renunciar a bienes que no tienen.
Para vivir del bien de sus hermanos,
un derviche, en una palabra, iba mendigando
y orando,
cuando los gritos lastimeros de una joven corneja,
dejada en su nido por padres crueles,
casi sin plumas aún, llegaron a su oído.
Nuestro derviche mira, y ve al pobre pájaro
alargar sobre su nido la cabeza medio desnuda:
al instante, desde lo alto de la nube,
un halcón desciende hacia ese nido,
y, el pico lleno de alimento,
trae su comida
a la huérfana que gime.
¡Oh, del poderoso Alá providencia adorable!
Exclamó el derviche: ¡antes que un inocente
perezca sin socorro, tú vuelves compasivo
al menos piadoso de los pájaros!
¡Y yo, hijo del altísimo, buscaría mi pan!
No, por el profeta lo juro:
tranquilo en adelante, pongo mi destino
en manos de quien cuida de toda la naturaleza.
Dicho esto, el derviche, echado cuan largo es,
se pone a mirar las cornejas,
de la creación admira las maravillas,
del universo el orden profundo.
Llegó la noche, nuestro solitario
tuvo un poco de apetito al hacer su oración:
no es nada, decía; mi cena va a llegar.
La cena no llega. Vamos, hay que dormir;
será para mañana. Al día siguiente la aurora
aparece, y nada de desayuno.
Esto empieza a asombrarlo;
sin embargo, aún persiste,
y cree a cada instante ver llegar su comida.
Nadie llegaba; el día termina,
y el derviche en ayunas miraba con envidia
a aquel halcón que seguía viniendo
a alimentar a su pupila querida.
De pronto lo oye dirigirle este discurso:
mientras no pudisteis, amiga mía,
proveer vos misma a vuestras necesidades,
de vos he tenido tierno cuidado;
ahora que ya sois grande,
no volveré más. Alá nos recomienda
los débiles y los desdichados:
pero ser débil, o perezoso,
es una gran diferencia.
No recibimos la existencia
sino para trabajar por nosotros o por otro.
De este deber sagrado, quienquiera que se dispensa
es castigado por la providencia
con la necesidad o con el hastío.
El halcón dice y parte. Tocado de este lenguaje,
el derviche convertido reconoce su error,
y, llegando al primer pueblo,
se hace mozo de labrador.
Florian
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/fabula-el-derviche-la-corneja-y-el-halcon-jean-pierre-claris-de-florian/
