En el fondo, el llar tenía su garfio colgado,
el hogar centelleaba como un charco rojo,
y sus llamas, mordiendo sin cesar la placa,
roían en ella un motivo obsceno de hierro fundido.
El fuego se regocijaba bajo el manto tendido
sobre él, como el alero por encima de la barraca,
cuyos objetos claros, de madera, estaño, laca,
crepitaban menos a los ojos que la hoguera retorcida.
Los rayos se escapaban como un chorro de esmeraldas,
y, aquí y allá, por doquier, daban capirotazos
de viva claridad a los cántaros de vidrio, a las fuentes de esmalte,
Al ver sobre todo relieve caer una chispa,
se hubiera dicho —tan el fuego se desmigajaba en partículas—
que se aventaba sol a través de un vitral.
Emile Verhaeren
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-la-cocina-emile-verhaeren/
