El ermitaño

Poema de Guillaume Apollinaire Colección AlcoolsTemas VariosÉpoca Siglo XX

A Félix Fénéon

Un ermitaño descalzo junto a un cráneo blanqueado
Gritó Os maldigo martirios y angustias
Demasiadas tentaciones a mi pesar me acarician
Tentaciones de luna y de logomaquias

Demasiadas estrellas huyen cuando digo mis plegarias
Oh jefe de muerto Oh viejo marfil Órbitas Agujeros
De narices roídas Tengo hambre Mis gritos se enronquecen
He aquí pues para mi ayuno un trozo de gruyère

Oh Señor flagelad las nubes del ocaso
Que os tienden al cielo tan lindos culos rosados
Y es de noche las flores del día ya se cierran
Y los ratones en la sombra encantan el suelo

Los humanos saben tantos juegos el amor la morra
El amor juego de ombligos o juego de la oca
La morra juego del número ilusorio de los dedos
Señor haced Señor que un día me enamore

Espero a la que me tenderá sus dedos menudos
Cuántos signos blancos en las uñas las perezas
Las mentiras sin embargo espero que ella las yerga
Sus manos enamoradas ante mí la Desconocida

Señor qué te he hecho Mira Soy unicornio
Sin embargo a pesar de su bello espanto concupiscente
Como un bebé querido mi sexo es inocente
De estar ansioso solo y erguido como un poste

Señor Cristo está desnudo arrojad arrojad sobre él
La túnica sin costura apagad los ardores
Al pozo van a ahogarse tantos tintineos de horas
Cuando isócronas caen gotas de agua de lluvia

He velado treinta noches bajo los laureles rosas
Has sudado sangre Cristo en Getsemaní
Crucificado responde Di no Yo lo niego
Pues he esperado demasiado en vano la hematidrosis

Escuchaba de rodillas tocar los latidos
Del corazón la sangre rodaba siempre en sus arterias
Que son viejos corales o que son clavainas
Y mi aorta era avara perdidamente

Una gota cayó Sudor Y su color
Luz La sangre tan roja y me reí de los condenados
Luego por fin comprendí que sangraba de la nariz
A causa de los perfumes violentos de mis flores
Y me reí del viejo ángel que no vino
De vuelo muy indolente a tenderme un bello cáliz
Me reí del ala gris y me quito el cilicio
Tejido de crines sedosas por crueles canuts

Voto a bríos Retozando de las vulvas de las papisas
De santas sin pezones iré hacia las ciudades
Y quizá morir allí por mi virginidad
Entre las manos las pieles las palabras y las promesas

A pesar de los vientos azules me yergo divino
Como un rayo de luna adorado por el mar
En vano he suplicado a todos los santos sin días
Ninguno ha consagrado mis dulces panes sin levadura

Y camino Huyo oh noche Lilith ulula
Y clama en vano y veo grandes ojos
Abrirse trágicamente Oh noche veo tus cielos
Estrellarse calmadamente de espléndidas píldoras

Un esqueleto de reina inocente está colgado
A un largo hilo de estrella en desesperación severa
La noche los bosques son negros y muere la esperanza verde
Cuando muere el día con un estertor inesperado

Y camino huyo oh día la emoción del alba
Cerró la mirada fija y dulce de viejos rubíes
De los búhos y he aquí la mirada de las ovejas
Y de las cerdas de ubres rosadas como lóbulos

Cuervos desplegados como tildes forman
Una sombra vana en los pobres campos de centeno maduro
No lejos de las aldeas donde las chozas son impuras
Por tener búhos muertos clavados en su techo

Mis kilómetros largos Mis tristezas plenarias
Los esqueletos de dedos terminando los abetos
Han extraviado mi ruta y mis sueños muñequiles
A menudo y he dormido en el suelo de los abetales

En fin Oh tarde desfallecida Al cabo de mis caminos
La ciudad se me apareció muy grave al son de las campanas
Y mi lujuria muere ahora que me acerco
Al entrar he bendecido las multitudes con las dos manos

Ciudad me he reído de tus palacios como de trufas
Blancas en el suelo excavado de claros azules
Ahora mis deseos se van todos en fila india
Mi migraña piadosa ha tocado su cucufa
Pues todas han venido a confesarme sus pecados
Y Señor soy santo por el voto de las amantes
Zélotide y Lorie Louise y Diamante
Han dicho Tú puedes saber oh tú el asustadizo

Ermitaño absuelve nuestras faltas jamás veniales
Oh tú el puro y el contrito que amamos
Sabe nuestros corazones sabe los juegos que amamos
Y nuestros besos quintaesenciados como miel

Y absuelvo las confesiones purpúreas como su sangre
De poetisas desnudas de hadas de formarinas
Ningún pobre deseo hincha mi pecho
Cuando veo por la tarde a las parejas abrazándose

Pues ya no quiero nada sino dejar que se cierren
Mis ojos pareja cansada en el vergel jadeante
Lleno del estertor pomposo de los groselleros sangrantes
Y de la santa crueldad de las pasionarias

Guillaume Apollinaire

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-el-ermitano-guillaume-apollinaire/