Ah, qué cruel me eres

Poema de Jean-Antoine De Baïf Colección Amores de FrancineÉpoca Siglo XVI

Ah, qué cruel me eres,
qué mal reconoces
por serte yo tan fiel
todo el mal que padezco.
Oh rebelde empedernida,
cuando devoto te ruego
que me des un beso
para refrescar la llama
que abrasa en mi alma,
tú vienes a reavivarla.

Buscas mil artimañas
para no llegar al punto:
buscas mil excusas
para no besarme:
o alguien nos hace señas,
o tu hermana te hace signo,
o oyes algún ruido,
o me obligas a decir
mi amoroso martirio,
mientras el tiempo huye.

Mientras vuela la hora
llevándose el placer,
mas la congoja me queda
en mi ardiente deseo.
Mientras tú te demoras,
con mil y mil heridas
Amor hiere mi corazón.
Ah, mientras, ay, Francina,
en mi cálido pecho
crece mi languidez.

Francina, te engañas,
si al crecer el deseo,
crees que con tus astucias
también crece el placer.
«Cuanto más glotona es la sed,
«menos se saborea la bebida,
«por dulce que sea:
«fuese un vino de Malvasía,
«fuese, con tan gran ansia,
«un néctar sabroso.

Mas mucho más me engaño
al dudar en nada
que esta fina astucia
la haces por mi bien.
Recibes demasiado gozo
de verme presa en la red
del ave Cupido:
te place demasiado reír
de verme en el martirio
requerirte perdón.

Mas pues así tu gozo
está en mi displacer,
todo mi corazón te entrego,
atorméntalo de deseo:
antes que no tenga
el consuelo de la herida
que amor hace en mi corazón,
compraré, huraña,
un beso de tu boca,
para la misma languidez.

Jean-Antoine de Baïf

Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.

Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-ah-que-cruel-me-eres-jean-antoine-de-baif/